lunes, 30 de junio de 2008

ORLANDO PÉREZ: “No tengo hoja de vida, solo soy periodista, profesor y un ciudadano que quiere ser más responsable con su sociedad”



¿Cree que la libertad de expresión en el país está siendo coartada?
No, creo que existe poco acceso a la información pública para toda la ciudadanía. Los periodistas y medios de comunicación dicen lo que quieren y no hay problema. Por el caso del diario La Hora, no creo que esté en riesgo la libertad de expresión.

¿Cree que el Gobierno está haciendo bien en inmiscuirse en temas netamente periodísticos?
No es su tarea, pero su crítica ha generado un debate más amplio y abierto, que sin la crítica del gobierno no habría sido posible porque los medios no se lo proponen.

¿Cómo ve la relación prensa-Gobierno al momento?
Ni grave ni en crisis, es la típica relación de fuerza y disputa ideológica entre algunos medios que defienden el mercado por encima de todo y un Gobierno que habla de revolución ciudadana.

¿Estar a favor de la prensa es estar en contra de Rafael Correa?
No necesariamente, porque no hay motivo para estar a favor de la prensa o en contra de Correa. La prensa debe cumplir su trabajo de informar y el gobierno de administrar eficientemente y con honestidad al país.

Realmente, ¿cree que se habla de ética en las salas de redacción de los periódicos?
Entre los periodistas responsables y críticos sí, pero en los consejos de redacción, no. No es un tema que preocupe a los jefes.

¿Qué cree que se esté disputando en este enfrentamiento?
Hay una lucha de poderes, donde los intereses económicos ponen toda su artillería. Es decir, se vive un momento de cambio donde unos quieren ir para adelante y otros quedarse estancados donde están.

¿Cómo debería manejar este tema la Secretaría de Comunicación?
Dando la mayor cantidad de información a la ciudadanía, haciendo periodismo en las páginas de la presidencia y generando debate alrededor del ejercicio del periodismo, con pruebas y no solo con insultos.

¿Esta disputa entre Gobierno y prensa es solamente en el periodo de Rafael Correa o se ha venido dando desde hace algunos Gobiernos de turno?
Siempre los gobiernos quieren una prensa a sus pies, lo que pasa es que ahora es una disputa ideológica más abierta, pues los medios están en defensa del mercado y la empresa privada a ultranza.

¿Hacer temblar a los poderes económicos -dueños de medios- es empezar a cambiar el periodismo del país?
Claro, porque hacer un periodismo responsable es afectar los intereses, desnudar los grandes negocios y transparentar la gestión económica en general.

¿Y cree usted que se deberían regular a los dueños de los medios de comunicación?
Creo que deben rendir cuentas de su gestión, deben crearse una ley de responsabilidad social de los medios y castigar los actos que atenten a la ética y la honra pública.

Redacción: Daniela De la Cueva.

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lunes, 23 de junio de 2008

EL VERDADERO COMPROMISO


Y el problema de que la prensa no tenga un verdadero compromiso con la verdad es porque los periodistas escriben sobre temas que no conocen.

Se muestran como el brazo hablado o escrito del establecimiento. Reportan lo que les ordenan con amenazas. Muestran demasiada avidez personal por la primicia. Tienen ideas preconcebidas. Hacen justicia paralela. No hablan, o son blandos cuando se trata de los grupos económicos. No tienen en cuenta todos los puntos de vista. Se regodean estimulando las confrontaciones. Tienen demasiado miedo a ser despedidos. Son soberbios. Se deben a los dueños, más que a la verdad o a los lectores. Son ciegos para las noticias constructivas. Sólo rectifican cuando hay poderosos de por medio. Son superficiales. Convierten la información en amenaza o chantaje.[1]
Y así no se hace periodismo y peor aún se construyen realidades básicas para la gente y aún más están comprometiéndose con su verdad periodística.

No basta decir la verdad; hay que protegerla. La verdad es propiedad de la sociedad; no es ni del periodista, ni del medio. Las verdades del periodista son humildes. La verdad periodística es la exactitud en la versión del hecho diario.

Las verdades del periodista son provisionales. Es responsabilidad de periodista que la información proveniente de las fuentes llegue sin ser contaminada al lector. La reserva del nombre de la fuente es la excepción; lo normal es el lector conozca de dónde procede la información. No basta contar la verdad, hay que hacerla entender porque ver no es entender. No hay que intentar ser objetivo sino ser honesto. La imparcialidad no está en conflicto con el compromiso del periodista. La verdadera aristocracia consiste en no mentir. [2]

[1] Javier Darío Restrepo. El zumbido y el moscardón. Nuevo periodismo. Taller de ética periodística.
[2] Javier Darío Restrepo. El zumbido y el moscardón. Nuevo periodismo. Taller de ética periodística.

Redacción: Daniela De la Cueva.

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miércoles, 18 de junio de 2008

EL COMPROMISO CON LA VERDAD


Todo medio de comunicación debe –debería estar- comprometido completamente con la verdad y con lo que informa a la ciudadanía, pero el medio no produce la verdad; llega a verdades periodística en la investigación o en la reconstrucción de hechos. Y son verdades periodísticas porque el medio debe probar lo que publica o afirma.[1]

Hay varias especies de definiciones que se le da a la verdad, pero al final esa es la verdad con la que tienen que estar comprometidos los medios escritos en el país.

La verdad es base de la estabilidad social, atentar contra ella es poner en peligro el interés público; la verdad es un bien público y, por tanto, no es una posesión que puedan manejar a su capricho y conveniencia los periodistas o los medios de comunicación; la verdad no lo es todo, porque no es un valor absoluto.[2]

Y ahora lo que más les interesa a los medios y al periodista son varias cosas banales en el momento y que cuando se va la magia de la primicia se acaba todo el sueño en el que el periodista estaba: tener una exclusiva es tocar con las manos el éxito. Es lo que le gusta a la gente que consume noticias. Es lo que ofrecen los mejores periodistas. Buenas exclusivas no se encuentran todos los días. Es una ficción comercial para aumentar la circulación o la sintonía. Es el truco de los editores para sacar provecho del periodista.[3] Es todo lo que ahora les importa, su trabajo bien hecho no se sabe ni la idea que tuvo.
“En periodismo la lealtad es hacia la verdad, no necesariamente respecto de la fuente”.[4]

[1] José Hernández,. “Periodismo: ¿oficio imposible?”. Editorial “Quipus”, CIESPAL. Quito-Ecuador.2004.
[2] Javier Darío Restrepo. El zumbido y el moscardón. Nuevo periodismo. Taller de ética periodística.
[3] Javier Darío Restrepo. El zumbido y el moscardón. Nuevo periodismo. Taller de ética periodística.
[4] Ken Auletta, columnista del Daily news.
Redacción: Daniela De la Cueva.

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lunes, 16 de junio de 2008

LENGUAJE: ¿EDUCATIVO O COMUNICATIVO?


Un texto que no está bien escrito, muy difícilmente puede comunicar. El lenguaje debe ser entendible, por supuesto, pero no desgastarse para querer informar. Utilizar de una manera equivocada el lenguaje y por otro lado no cumplir los objetivos de un medio de comunicación: informar, educar y entretener, son dos falacias en las que puede caer la prensa.

El tema del lenguaje utilizado en el diario quiteño ÚLTIMAS NOTICIAS va de la mano también con la ética periodística, el periodismo se hace desde una sociedad y para una sociedad. El periodista Ryszard Kapúscínski plantea que el periodismo trabaja con la materia más delicada del mundo: la gente y por tanto "escribir periodismo es una actividad sumamente delicada”. Hay que medir las palabras que usamos, porque cada una puede ser interpretada de manera viciosa por los enemigos de esa gente. Desde este punto de vista el criterio ético debe basarse en el respeto a la integridad y la imagen del otro. Y es este criterio ético, lo que lleva a que todo periodista tenga como consigna la búsqueda de la verdad, entendida como la "exactitud en la versión del hecho diario”, como sostiene el periodista colombiano Javier Darío Restrepo, para ello debe ser imparcial a través de la verificación y confrontación de distintas fuentes de información, y así a partir de dichas informaciones, darle a entender a los lectores de una manera completa y profunda las distintas aristas que rodean a aquellas situaciones que afectan su comunidad.

Es verdad que los periodistas no pueden escribir acerca de la realidad o de la verdad, porque verdades totales no existen, según José Hernández, editor de la Revista Vanguardia. Los periodistas lo que pueden o tratan de hacer es construir verdades periodísticas, que consisten en argumentar todo lo que se publique, ayudado por la contrastación de fuentes.

En el caso del ÚLTIMAS NOTICIAS esa contrastación de fuentes no existe porque ahora los periodistas no son los que escriben las notas, sino la misma comunidad que manda sus reportajes, noticias o crónicas al diario para que sean publicadas. Ese es el lenguaje que publica el periódico, un lenguaje no propio de un medio de comunicación con una matriz histórica cultural quiteña, en la que las distintas expresiones juegan un papel protagónico.
Más allá de que si la información esté bien o mal escrita, lo importante es que comunique, claro dejando de lado que sea el medio que fuere debe educar, si no se obtienen ninguna de las dos cosas, se entiende que el diario no está logrando llegar a la gente.

Relacionar al leguaje periodístico con su ética pude llegar al tema de la verdad periodística. Cada palabra, cada verbo pueden deformar y hasta negar la verdad de lo observado. Pero la verdad periodística es aquello que el periodista muestra, escribe o dice tal como éste cree a conciencia que ha sido visto o escuchado, asumiendo un real compromiso con los acontecimientos, informando siempre desde su percepción. Lo que el periodista cuenta no debería ser ni lo que la gente quiere escuchar, ni tampoco una diversidad de voces sin un enfoque profesional que sintetice lo que está transmitiendo en cada caso particular. En cuanto a la verdad de la noticia, es muy importante la manera de decir las cosas, se debe tener prudencia cuando lo que se maneja es información. No se les debería hacer tan difícil elaborar una nota con verdades periodísticas a los profesionales, porque parte de hacer un buen trabajo es saber encontrar y construir las temidas verdades periodísticas. Temidas porque parecería que huyen a enfrentarlas, pero como en el ÚLTIMAS NOTICIAS y en el caso de la sección Vecinos Reporteros los que escriben son los ciudadanos, los periodistas deberían hacer de esa verdad que les transmiten volverla verdad periodística y publicarla en el diario. Hacerla periodística conlleva, también, a tratar de manera simple y fácil al lenguaje, para que de esta manera puedan cumplir comunicando y además utilizando a la gente como su fuente principal y que sientan suya la información que se está publicando.

Si el lenguaje no es claro, simple y entendible tampoco se está realizando un buen trabajo, pero si no se comunica mucho menos. La sinergia entre lenguaje comprensible y buena comunicación es esencial para cualquier medio de comunicación.
Redacción: Daniela De la Cueva.

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lunes, 9 de junio de 2008

LA OBJETIVIDAD PERIODÍSTICA

¿Utopía?

Todo está unido al gran y buen periodismo. La objetividad es algo que para algunos periodistas no existió y nunca existirá. Pareciera que tienen alguna clase de fobia para hablar de la que José Hernández la denomina como una dama.
En periodismo decir objetividad es referir una obviedad. Lo uno implica lo otro. Lo supone. Lo contiene. [1]
La objetividad sería como una cortina de humo que algunos no quieren que se despeje. La objetividad se refiere mucho a la verdad, pero a la verdad periodística, a aquella que no es muy difícil de entender porque simplemente es argumentar lo que se publique en un diario y no engañar u ocultar algo de información a la gente. Desde siempre la objetividad ha sido reclamada por los gobiernos y los grupos de presión. Y como señal de objetividad algunos medios han creado la figura del defensor del lector.
La objetividad es como una dama respetable y conocida cuyo perfil parece familiar a todo el mundo. [2]Parecen nomás, porque para algunos periodistas puede ser respetable y por tanto respeto que le guardan ni siquiera la topan o la toman en cuenta. Su trabajo no está siendo objetivo porque no recurren a construir verdades periodísticas.
En esta llamada dama se reivindican valores o se exigen responsabilidades y deberes. No hay cómo evitarlo: la objetividad es piedra de toque y punto dirimente de la forma como se ejerce una profesión en la que los involucrados en las noticias, los usuarios y los periodistas creen estar hablando de lo mismo. El lío está ahí: en determinar de qué se habla, cómo esa responsabilidad que le incumbe al que comunica.[3]

[1] José Hernández. "Periodismo: ¿oficio imposible?". Editorial "Quipus", CIESPAL. Quito-Ecuador.2004.
[2] José Hernández. "Periodismo: ¿oficio imposible?". Editorial "Quipus", CIESPAL. Quito-Ecuador.2004.
[3] José Hernández. "Periodismo: ¿oficio imposible?". Editorial "Quipus", CIESPAL. Quito-Ecuador.2004.
Redacción: Daniela De la Cueva.

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miércoles, 4 de junio de 2008

DILEMAS PERIODÍSTICOS

La precisión y la verdad periodística

El periodismo se hace desde una sociedad y para una sociedad. El periodista Ryszard Kapúscínski plantea que el periodismo trabaja con la materia más delicada del mundo: la gente y por tanto "escribir periodismo es una actividad sumamente delicada. Hay que medir las palabras que usamos, porque cada una puede ser interpretada de manera viciosa por los enemigos de esa gente.
Desde este punto de vista nuestro criterio ético debe basarse en el respeto a la integridad y la imagen del otro".[1]

Es este criterio ético lo que lleva a que todo y toda periodista tenga como consigna la búsqueda de la verdad, entendida como la "exactitud en la versión del hecho diario”[2], para ello debe ser imparcial a través de la verificación y confrontación de distintas fuentes de información para luego a partir de dichas informaciones, darle a entender a los lectores de una manera completa y profunda las distinta aristas que rodean a aquellas situaciones que afectan su comunidad.
Los periodistas no podemos escribir acerca de la realidad o de la verdad, porque verdades totales no existen, según Hernández.
Los periodistas lo que podemos o tratamos de hacer es construir verdades periodísticas, que consisten en argumentar todo lo que se publique, ayudado por la contrastación de fuentes.
La realidad, que es et sujeto del periodista, es -deber ser- igualmente inquietante para todos los actores. Y, en particular, para el que la ve tomar cuerpo bajo sus ojos por fuera de sus convicciones. Es ahí donde se juega, en forma capital, su capacidad para describir y contar, sin dejar intervenir sus sentimientos y afectos. Cada palabra, cada verbo pueden deformar y hasta negar la verdad de lo observado.[3]
Pero la verdad periodística es aquello que el periodista muestra, escribe o dice tal como éste cree a conciencia que ha sido visto o escuchado, asumiendo un real compromiso con los acontecimientos, informando siempre desde su percepción. Lo que el periodista cuenta no debería ser ni lo que la gente quiere escuchar, ni tampoco una diversidad de voces sin un enfoque profesional que sintetice lo que está transmitiendo en cada caso particular. En verdad de la noticia, es muy importante la manera de decir las cosas, se debe tener prudencia cuando lo que se maneja es información. No se les debería hacer tan difícil elaborar una nota con verdades periodísticas a los profesionales, porque parte de hacer un buen trabajo encontrar y construir las temidas verdades periodísticas.

[1] Ryszard Kapúscinski. Los cinco sentidos del periodista. Fondo de cultura económica. Fundación nuevo periodismo iberoamericano.
[2] Javier Darío Restrepo. El zumbido y et moscardón. Nuevo periodismo. Taller de ética periodística.
[3]José Hernández,. "Periodismo: ¿oficio imposible? ". Editorial "Quipus", CIESPAL. Quito-Ecuador.2004.
Redacción: Daniela De la Cueva.

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domingo, 1 de junio de 2008

EL PODER DE LOS MEDIOS

Los dilemas éticos del periodismo

Los filósofos conceptúan la ética como el estudio de la conducta ideal. Sócrates afirmaba que el conocimiento más elevado, el de la sabiduría en la vida, es distinguir el bien del mal. No hay más de tres sistemas de ética. El primero expuesto por Buda y Jesús quienes consideran que todos los hombres son iguales, la mayor virtud es el amor y en política la democracia no tiene límites. La otra ética es la de Maquiavelo y Nietzsche, que aceptan la desigualdad entre los hombres, identifican la virtud con la fuerza, con lo cual en lo político cabe una aristocracia hereditaria. La tercera ética se deriva del pensamiento filosófico griego y es la mezcla de las dos anteriores porque sugiere que los hombres deben madurar su conciencia, identificando la virtud con la inteligencia para discernir políticamente cuando debe gobernarse con amor y cuando con fuerza y allí que se combina democracia con la aristocracia del talento.[1]

La ética es una sabiduría sumamente práctica aunque no útil por lo que los medios de comunicación no son creativos, son reiterativos y profundamente negativos: la crítica es común y es formulada de la misma forma por los gobiernos, las élites y la comunidad. Vivimos en el frágil triunfo de la información que nos lleva, corno se ha afirmado últimamente, a la crisis del periodismo. A partir de la presión demasiado fuerte de los hechos debido al presencialismo de la información, de la tentación del conformismo y de la reducción de la producción de la información a una gigantesca pirámide invertida, nos encontramos con que los acontecimientos siempre le ganan la partida al análisis. La formación de los futuros profesionales se circunscribe, en el peor de los casos, a una educación en las destrezas y rutinas técnicas, y no a una educación integral de destrezas éticas que ayudarán de forma significativa a conformar un criterio personal y profesional sobre la realidad informativa.[2]

Los medios se prestan para diferentes dilemas éticos. La ética periodística es algo muy difícil de seguir para algunos profesionales. Que no pueden pensar en los otros antes de escribir una nota. Que no piensan que el bien supremo de la información son las personas. Que toda la información que recolecten les pertenece sólo a ellos y a nadie más. Que no pueden ponerse en el lugar de la persona de la que van a tratar en su nota... Tantas y varios pretextos que parecería que en lugar de ser el oficio del periodismo algo no muy complicado. Cualquiera pensaría que nos están poniendo entre la espada y la pared antes de escribir cualquier nota para un periódico. Y esto de la ética no es tan complicado. No se hace lo que no nos gustaría que nos hagan no más, eso es en todo lo que hay que pensar. Pero los medios de comunicación deberían comunicar, aparte de su línea editorial o ideológica, rigiéndose a la ética que les pertenece y que deberían hacerle suya, que nunca se vaya del pensamiento del medio ni de los periodistas que trabajan en el mismo. La ética es un estado intrínsico del ser humano, debe nacer de cada uno, no se puede ir en contra de los propios valores concebidos como persona.
La ética tiene como objeto material de estudio todas aquellas acciones que el hombre pone en práctica a través del ejercicio de su razón y voluntad. Lo que pone de manifiesto que la libertad entra en ejercicio, realmente, cuando hemos de decidir sobre la adecuación de nuestras acciones con el fin que nos compete como hombres, y no sólo con el fin limitado o restringido de la técnica de cada acción.[3]

[1] Marcelo Merlo. La ética y lo jurídico legitiman el poder político. http://www.telegrafo.com.ec/ 31 de mayo de 2008. 15:56
[2] José Ángel Agejas, y Francisco José Serrano Oceja. Ética de la Comunicación y de la Información. 2002.
[3] José Ángel Agejas, y Francisco José Serrano Oceja. Ética de la Comunicación y de la Información. 2002.
Redacción: Daniela De la Cueva.

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lunes, 19 de mayo de 2008

EL PERIODISMO ACTUAL

¿Crisis de credibilidad?

Afirmarlo o negarlo desde un principio sería, de pronto, un error. La prensa ecuatoriana ya no tiene todo el poder en sus manos, los medios en general, ya no tienen al sartén por el mango. Ahora sus lectores, sus oyentes o sus teleespectadores ya no creen todo lo que leen, escuchan o ven; ahora los ciudadanos quieren comunicación más no una simple y vaga información de todos los hechos que pasan en el país.La credibilidad no sólo es rentable (más reputación, más audiencia, más ganancias) sino que se vuelve bola de nieve: lo que el medio da a conocer se legitima socialmente. La confianza (ausencia de prejuicios) contribuye a que el medio se vuelva referente en la profesión (la influencia entre sus competidores crece). A su vez, esa aceptación le otorga más juego empresarial y mayores libertades para experimentar o lanzar nuevos productos al mercado.[1]

Y el periodismo escrito sigue perdiendo hasta hoy todas esas facultades que tenían y si siguen haciendo ese periodismo mediocre, que lo relacionan como buena información, seguirán decayendo y la gente seguirá desconfiando de todo lo que lee.

En el país el mejor ejemplo de maduración mediática son los periódicos, y nuevamente no todos por supuesto, con los errores informativos que puedan cometer. Son medios que promulgan una agenda informativa que acopie los intereses de la sociedad, que se han propuesto acercarse más a los ciudadanos recogiendo sus necesidades, temores, creencias, decisiones, propuestas para que sean leídas por el poder tradicional que controla al Estado
.[2]
Una prensa en crisis pone en escena los problemas del país sin pensar en los graves efectos sociales que puede generar una información mal hecha, escandalosa, prejuiciosa, sin equilibrio, con fuentes no confrontadas. Su agenda y su distribución temática tiene una prioridad: hacer daño o ganar raiting.[3]

Y con esta poca descripción, pero totalmente apegada a nuestra realidad, en la que los periódicos recogen sólo una parte de la información y nosotros leemos la versión de la versión de la versión, es decir, lo que le conviene al diario y a sus intereses políticos y económicos, o lo que ellos llaman su ideología, o simplemente es tal la mala gana de informar bien a la sociedad y la falta de profesionalismo de algunos periodistas que sólo muestran la parte con mas show, con más sensacionalismo y la que más ventas va a traer al medio. El buen periodismo trata de llegar a la gente, pero con información verdadera, con información que les beneficie a ellos y no al diario. La información le pertenece a la gente no al periodista o al medio.
Numerosos medios de comunicación privilegian sus intereses particulares en pérdida del interés general de la sociedad y confunden su propia libertad con la libertad de empresa, considerada en estos tiempos de globalización como la primera de las libertades. Pero la libertad de empresa no puede prevalecer en ningún caso sobre el derecho ciudadano a una información rigurosa y verificable. La libertad de empresa no puede ser el pretexto para difundir falsas noticias, supuestas verdades o difamaciones.

De ahí que medios de comunicación y globalización sean dos conceptos íntimamente ligados, y que sea necesario desarrollar una reflexión sobre cómo nosotros, los ciudadanos, podemos exigir de los medios más ética, cómo podemos exigir que simplemente digan la verdad, exigir el respeto de una deontología que obligue a los periodistas -la mayoría de ellos, serios y honestos- a actuar en función de su conciencia y no a actuar en función de los intereses de los grupos, de las empresas o de los patronos que los emplean.[4]

Ignacio Ramonet [5]dice algo a cerca de los periódicos que están en crisis. La prensa escrita está en crisis. En España, en Francia y en otros países está experimentando un considerable descenso de difusión y una grave pérdida de identidad. ¿Por qué razones y cómo se ha llegado a esta situación? Independientemente de la influencia, real, del contexto económico y de la recesión, las causas profundas de esta crisis hay que buscarlas en la mutación que han experimentado en los últimos años algunos conceptos básicos de periodismo.
Se ha producido una revolución copernicana en el concepto de información. Actualmente, la imagen de un acontecimiento (o su descripción) es suficiente para darle todo su significado. En este nuevo marco, el medio escrito ha perdido jerarquía frente a la televisión. El primero, por definición, vincula el informar a proporcionar no sólo la descripción precisa y verificable de un hecho, sino también un conjunto de parámetros contextúales para que el lector pudiera comprender su significado profundo. Y la televisión ocupa el lugar dominante en los medios.
La prensa debería ser crítica o hasta autocrítica para que su crisis de credibilidad no siga en aumento. Una prensa crítica no se deja manipular ni influir. No se considera "cuarto poder" ni intenta dar lecciones de conducta a la sociedad. Es, antes que crítica, autocrítica: reconoce sus errores, trabaja en sus limitaciones, acepta observaciones, no se cree infalible y está en permanente renovación de sus valores democráticos, cívicos y éticos.

Una prensa en crisis se deja manipular e influir. Se considera "cuarto poder" y desde el punto de vista de las excluyentes élites económicas y políticas intenta dar lecciones de conducta a la sociedad. No es autoanalítica, no reconoce sus errores, se cree intocable y olvida que la credibilidad tiene directa relación con sus valores democráticos, cívicos y éticos.[6]

[1] José Hernández,. "Periodismo: ¿oficio imposible?". Editorial "Quipus", CIESPAL. Quito-Ecuador.2004.
[2] José Hernández,. "Periodismo: ¿oficio imposible?". Editorial "Quipus", CIESPAL. Quito-Ecuador.2004.
[3] Rubén Darío Buitrón. Prensa crítica y prensa en crisis, http://hablemosdeperiodismo.blogspot.com 11 de mayo de 2008. 14:23
[4] Ignacio Ramonet. La sociedad frente a los medios de comunicación de masas en la era de la globalización. El quinto poder, http://www.saladeprensa.org/. 11 de mayo de 2008. 17:13.
[5] Director de Le Monde Diplomatique y de Maniere de voir. Especialita en geopolítica y estrategia internacional, doctor en Semiología y en Historia de la Cultura.
[6]Rubén Darío Buitrón. Prensa crítica y prensa en crisis, http://hablemosdeperiodismo.blogspot.com. 11 de mayo de 2008. 14:23

Redacción: Daniela De la Cueva.
Imágenes tomadas: http://www.google.com.ec/